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De vez en cuando a tu pequeño le sube la temperatura y puede estar enfermo. Obviamente, esto no es divertido para tu bebé y también puede ser estresante para ti como padre, especialmente si no estás seguro de qué puede estar causando la fiebre.

Sigue leyendo para saber a qué síntomas hay que prestar atención, qué temperatura se considera fiebre alta en los bebés y qué puedes hacer para intentar bajar la temperatura de tu pequeño y mantenerlo cómodo.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de una enfermedad subyacente, normalmente una infección.

Este aumento temporal de la temperatura es la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones bacterianas o víricas, estimulando los glóbulos blancos que combaten la infección.

La fiebre puede aparecer con cualquier tipo de infección, ya sea una enfermedad infantil común como una infección de oído, un resfriado, un dolor de garganta o un crup, o algo más grave como la gripe y la neumonía (infecciones respiratorias) o la meningitis (una infección del cerebro y la médula espinal). Por eso, parte del tratamiento de la fiebre siempre implica también el tratamiento de la causa que la origina.

Puede ser difícil saber si tu bebé tiene fiebre. Pero si tu bebé tiene un aspecto o un comportamiento fuera de lo normal y crees que puede tener fiebre, es una buena idea tomarle la temperatura.

Un cambio en el comportamiento o en el nivel de actividad suele ser mejor indicador de la enfermedad que el nivel de fiebre. Por ejemplo, un recién nacido enfermo puede estar más inquieto de lo normal o dormir más de lo habitual. Estos síntomas, junto con la fiebre, indican que el recién nacido está probablemente enfermo.

¿Qué temperatura se considera fiebre en un recién nacido o un bebé?

Aunque es normal que la temperatura de tu bebé varíe un poco a lo largo del día, una lectura del termómetro de 100.4 grados Fahrenheit o superior suele ser un indicio de fiebre.

A continuación, te detallamos la temperatura que se considera fiebre o incluso fiebre alta según la edad de tu bebé.

¿Qué se considera fiebre en un recién nacido?

Si tu recién nacido tiene 2 meses o menos y tiene una temperatura de 100.4 grados Fahrenheit o más, esto es un signo de fiebre. Debes ponerte en contacto con el profesional sanitario inmediatamente para que pueda comprobar que no hay una infección o enfermedad subyacente grave.

¿Qué se considera fiebre alta en los bebés?

Se considera fiebre alta si tu bebé tiene entre 3 y 6 meses y tiene una fiebre de 101 grados Fahrenheit o más, así como si tu bebé es mayor de 6 meses y tiene una fiebre de 103 grados Fahrenheit o más. Si tu bebé tiene fiebre alta, comunícaselo a tu proveedor de inmediato.

Cómo tomar la temperatura de tu bebé

Si sospechas que tu bebé tiene fiebre, lo mejor es utilizar un termómetro digital para tomarle la temperatura. Poner simplemente la mano en la frente no es una buena forma de medir la fiebre.

Sigue las instrucciones del envase del termómetro, ya que cada producto puede funcionar de forma diferente, o pide a tu médico que te enseñe a tomar la temperatura de tu pequeño.

Si se toma la temperatura en el recto, el oído o la frente, una lectura de 100.4 grados Fahrenheit o superior indica que hay fiebre. Para los bebés de 2 meses o menos, las lecturas rectales se consideran las más precisas.

Para una lectura tomada en la axila, 99 grados Fahrenheit o más se considera fiebre. La temperatura límite es más baja porque las mediciones en la axila son menos precisas. Por supuesto, si esta es la única forma de obtener una lectura, al menos puede darte alguna indicación de la temperatura de su pequeño.

Cómo bajar la fiebre de tu bebé

A continuación te explicamos cómo puedes tratar la fiebre de tu bebé:

  • Enfría el ambiente. Asegúrate de que la habitación de tu bebé esté fresca y cómoda. Considera la posibilidad de poner un ventilador para que circule aire fresco por la habitación.

  • Utiliza ropa más ligera. Vístelo con ropa ligera. Debes favorecer la salida del calor corporal para que su temperatura descienda.

  • Dale mucho líquido. Asegúrate de que tu bebé recibe mucho líquido.

  • Dale medicamentos. El médico puede recomendar un medicamento para bajar la fiebre. Lo veremos con detalle en el siguiente apartado.

Si la fiebre es consecuencia de una enfermedad contagiosa, como la gripe o la varicela, es mejor mantener al bebé alejado de otros niños, de personas mayores y de cualquier persona con un sistema inmunitario más débil.

Medicamentos para reducir la fiebre

Es posible que la fiebre no requiera medicación a menos que tu bebé se sienta incómodo. Pregunta a tu médico si necesita o no un medicamento antifebril y sigue cuidadosamente las instrucciones de dosificación.

Aunque es posible que tengas algunos medicamentos antifebriles de venta libre en tu botiquín, no siempre son adecuados para los bebés o los niños pequeños. Debes dar a tu bebé sólo lo que tu médico recomiende como seguro, normalmente paracetamol o ibuprofeno en una dosis adecuada.

La aspirina no es recomendable para los niños, ya que puede provocar una enfermedad grave llamada síndrome de Reye, y sólo debes dar acetaminofén o ibuprofeno a tu pequeño después de haber recibido la luz verde de tu proveedor. Esto se debe a que algunos de estos medicamentos no deben administrarse si tu hijo padece ciertas afecciones.

También hay restricciones de edad. Por ejemplo, el paracetamol sólo debe administrarse a partir de los 3 meses de edad, y el ibuprofeno sólo a partir de los 6 meses. Si tu bebé tiene menos de 2 meses, consulta siempre con tu médico antes de darle cualquier medicamento.

En cuanto a la dosis, sigue las instrucciones del etiquetado del producto. La dosis suele basarse en la edad o el peso del bebé. Utiliza siempre el dispositivo de medición que viene con el producto en lugar de una cucharilla doméstica.

Cuándo llamar a tu proveedor de atención médica

Como se ha mencionado anteriormente, llama al proveedor de atención médica de tu bebé.

  • Cuando tu bebé de 2 meses o menos tenga una temperatura de 100.4 grados Fahrenheit o superior (llama inmediatamente)

  • Cuando tu bebé de 3 a 6 meses tenga una temperatura de 101 grados Fahrenheit o superior

  • Cuando tu bebé de más de 6 meses tenga una temperatura de 103 grados Fahrenheit o superior

También querrás ponerte en contacto con tu proveedor si la fiebre de tu bebé dura más de 24 horas, o si tu recién nacido o bebé tiene cualquier combinación de estos síntomas además de la fiebre:

  • Vómitos

  • Diarrea

  • Llanto incontrolable

  • Inquietud

  • Pereza

  • Labios, lengua o uñas azules

  • Un punto abultado o hundido en cualquier parte de la cabeza

  • Cuello rígido

  • Cojera

  • Dificultad para respirar

  • Babeo

  • Convulsiones (ver más sobre convulsiones febriles más abajo)

Convulsiones febriles

En raras ocasiones, la fiebre puede desencadenar lo que se denomina una convulsión febril, un ataque que puede darse en niños de entre 6 meses y 5 años. Este tipo de convulsión suele durar unos segundos o hasta un minuto.

Ser testigo de una convulsión febril de tu hijo puede ser una de las cosas más aterradoras que puedas imaginar, pero ten por seguro que este tipo de convulsiones casi siempre son inofensivas.

Estos son los signos de una convulsión febril:

  • Tu hijo tiene un aspecto inusual, se pone rígido, se retuerce y pone los ojos en blanco

  • No responde o se desmaya

  • Vomita u orina durante la convulsión

  • Su piel parece más oscura de lo habitual

Si tu bebé tiene una convulsión febril, sigue los siguientes pasos:

  • Acuéstalo en la cama o en el suelo, lejos de cualquier objeto que pueda hacerle daño

  • Colócalo de lado para evitar que se ahogue

  • Afloja la ropa que le rodea el cuello y la cabeza

  • Observa si tiene problemas para respirar, por ejemplo, si su cara se vuelve azul; llama inmediatamente al número de emergencias si tiene problemas respiratorios

  • Si la convulsión dura más de 15 minutos, llama inmediatamente al número de emergencias

No 

  • Pongas nada en la boca de tu bebé

  • Sujetes o retengas al bebé

  • Administra medicamentos para bajar la fiebre

  • Colócalo en un baño frío o tibio

Si tu bebé ha tenido una convulsión febril, comunícaselo a tu profesional sanitario lo antes posible para que pueda programar una revisión.

Condiciones que pueden confundirse con fiebre

La dentición puede contribuir a un pequeño aumento de la temperatura del bebé, pero no suele ser la causa de la fiebre. (Aprende más sobre los síntomas de la dentición).

La insolación también se confunde a menudo con la fiebre. Ten en cuenta que el calor corporal de tu bebé puede aumentar hasta niveles peligrosos si está demasiado abrigado o se encuentra en un entorno caluroso, como una playa caliente o un coche sobrecalentado. Si crees que tu hijo puede tener un golpe de calor, llévalo a urgencias.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿La fiebre del bebé desaparece?

Cuando tu bebé tiene fiebre, la mayoría de las veces vuelve a la normalidad en pocos días.

¿Cuándo debo llamar al médico por la fiebre del bebé?

En el caso de un recién nacido, una temperatura superior a 100.4 grados Fahrenheit es una fiebre grave y debe informarse al médico de inmediato. Además de la fiebre, el recién nacido puede mostrar signos de inquietud, tener una mancha abultada o hundida en la cabeza, tener problemas para respirar, tener los labios azules o sufrir convulsiones. También en estos casos, debes ponerte en contacto con el proveedor de atención sanitaria inmediatamente.

¿Cómo puedo bajar la fiebre de mi bebé?

Es natural que te sientas incómodo cuando tu bebé tiene fiebre, pero con tiempo y los cuidados adecuados en casa, la fiebre de tu bebé debería bajar pronto. No dudes en consultar a tu médico si tienes alguna duda o preocupación. En poco tiempo, tu pequeño volverá a ser feliz.

Ver todas las fuentes

Salud infantil: Fiebre (en inglés)

Salud infantil: Fiebre (en inglés)

Salud infantil: Tomar la temperatura (en inglés)

Salud infantil: Medicamentos para la fiebre y el dolor cuánto dar

Libro: El cuidado de su bebé y niño pequeño desde el nacimiento hasta los 5 años, sexta edición Rústica - 2 de noviembre de 2014 por Academia Americana de Pediatría (Autor)